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SEGUNDA ENTREGA | ¿Cómo Hugo Chávez y Nicolás Maduro destruyeron el SEN con políticas erradas?
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SEGUNDA ENTREGA | ¿Cómo Hugo Chávez y Nicolás Maduro destruyeron el SEN con políticas erradas?

En un proceso de poco más de diez años las gestiones de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, han aplicado políticas públicas que por ser tildadas de una manera, fueron erradas, ya que se basaron en la centralización de los entes eléctricos y en el intervencionismo, sentenciando al SEN al fracaso inminente.

El Servicio Eléctrico Nacional (SEN), se convirtió en un sistema ineficiente al servicio de ideales políticos e intereses financieros de la revolución gobernante en Venezuela.

La destrucción del SEN: Una política de Estado

La destrucción del SEN durante las dos décadas de la revolución bolivariana (1999-2019) ha sido estructural. Resulta difícil demostrar si dicha destrucción ha sido planificada, pero lo que si podemos demostrar, e intentaremos hacer a continuación es que todas las medidas tomadas por el Gobierno, primero de Hugo Chávez y luego de Nicolás Maduro conducían de manera inexorable a dicha destrucción. Las llamadas de atención, así como los avisos sobre los riesgos que se acumulaban, estuvieron presentes a los largo de estos 20 años. Las voces críticas nunca fueron atendidas y el sector fue llevado al colapso por principios y prácticas crematísticas, de exclusión y control del poder político.

El colapso del SEN se asocia a tres estrategias concurrentes. La primera, la desinstitucionalización del sector y con ello la pérdida de los mecanismos de control y rutinas operativas que impulsaban conductas eficientes y actuaban como contrapeso en la toma de decisiones. La segunda, desprofesionalización del servicio, y su sustitución por personal, en muchos casos, sin ninguna experiencia en el sector y proveniente de fila militares. La tercera, facilitada por los dos anteriores, la internalización de prácticas altamente corruptas que no solo dilapidaron y permitieron la apropiación de fondos públicos, sino que impulsaron la toma de malas decisiones de inversión alejadas de la racionalidad técnica que caracterizaría un plan de inversiones efectivo y eficiente.

La destrucción institucional del SEN

La estrategia de desmontaje del entramado institucional fue una política deliberada del Gobierno, con el fin de instaurar un nueva institucionalidad de la garantizar el control hegemónico y políticos sobre todo el sistema. Dicha estrategia incluyó:

  • Estatización de todas las empresas privada (catorce) que prestaban el servicio eléctrico y su centralización en un solo ente; Corpoelec, responsable, bajo régimen monopólico, de todas las actividades del sector. Esta decisión creó un monstruo de más de 40 mil trabajadores, con estándares diferentes de trabajo, responsable de todas las decisiones de compra y contrataciones.
  • Incumplimiento del marco legal existente, aprobado por ese mismo gobierno en 2001, y su sustitución por otro, aprobado en 2010 (Ley Orgánica del Sistema y Servicio Eléctrico) en el cual se establece el modelo de “gestión socialista” y ratifica a Corpoelec como único entre encargado de todas las actividades en el territorio nacional, eliminando, taxativamente, la participación privada.
  • Ruptura de la sostenibilidad financiera de las empresas operadoras al mantener congeladas las tarifas eléctricas desde 2002 hasta 2017, cuando se realizó un incremento tarifario importante con alzas que van de 216% hasta 656%. El proceso hiperinflacionario que se desató en el país a partir del 2016, hizo irrelevante tales aumentos y destruyó el sistema de comercialización del sector.
  • Eliminación del despacho de carga bajo criterios técnicos. A finales der 2001 se revocó la potestad de Opsis de ordenar racionamientos eléctricos con el fin de preservar y garantizar un manejo efectivo del sistema. Después de 33 años de experiencia y desarrollo tecnológico, la decisión sobre el despacho y los racionamientos pasaron a ser un asunto político en manos del Ministerio, que no tenía ni experticia, ni instrumentos que le permitieran realizar esta tarea de manera técnica y profesional.
  • Discrecionalidad y opacidad como norma operativa del SEN. En febrero del 2010 se decretó la emergencia eléctrica que permitió a Corpeolec adquirir, mediante la adjudicación directa y centralizada, el suministro e instalación de obras de generación eléctrica, no necesariamente incluidas en el PDSEN. Adicionalmente, desde su creación la persona designada, como ministro, responsable por “el control sobre el ejercicio de la actividades para la prestación del servicio eléctrico”, tuvo a su cargo la presidencia del Coproelec, eliminando con ello la supervisión y control que dicho Ministerio tiene sobre la corporación. Además, la ley estableció como delito la revelación de “secretos concernientes a la seguridad” del SEN, con lo cual se profundizó la opacidad el sector.
  • Militarización del SEN. En abril de 2013, bajo el segundo Decreto de Emergencia el SEN fue militarizado, y todos los espacios geográficos en donde se encontraban instalaciones eléctricas fueron declarados “zonas de seguridad”. En tal sentido, se ordenó a los órganos de seguridad y a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FNB) la militarización del sistema eléctrico.

La secuencia de decisiones y acciones muestran el camino seguido para erradicar la institucionalidad sectorial y consolidar una nueva, regida por los principios de la llamada revolución bolivariana. Fue un  proceso de más de diez años, a lo largo de los cuales la centralización, el intervencionismo político y la opacidad en la decisiones y sus impactos, transformó al SEN en un sistema altamente ineficiente al servicio de los intereses políticos y crematísticos del gobierno y del partido gobernante.

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